El debate sobre el aceite de palma

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El aceite de palma es un aceite de origen vegetal que proviene de la palma aceitera. Si echamos un vistazo a su composición podemos ver que el aceite de palma contiene aproximadamente un 50% de grasas saturadas, una cantidad bastante por encima de lo que suelen contener otros aceites vegetales que sí se consideran saludables, como el aceite de oliva (14% de grasas saturadas). Un consumo excesivo de este tipo de grasas está directamente relacionado con problemas de salud como enfermedades cardiovasculares y obesidad.

 

 

 

 

La OMS no da recomendaciones específicas sobre el consumo de aceite de palma, pero sí recomienda priorizar las grasas no saturadas frente a las saturadas.

Este aceite es relativamente rico en ácidos grasos saturados, alrededor del 45% de los ácidos grasos totales, siendo el principal el ácido palmítico. En su composición también destacan sustancias antioxidantes, así como vitamina A y Vitamina E que resultan beneficiosas para la salud, pero estas moléculas se pierden durante el refinado y el tratamiento térmico que se aplica para su posterior uso en la industria alimentaria.

Cada día sabemos más sobre las grasas y su funcionamiento en nuestro metabolismo. Así, ya han quedado relegados algunos mitos sobre las grasas y el colesterol; o hemos actualizado lo que sabíamos. Pero hay cosas que no han cambiado. Cuanto más sabemos, más estamos seguros de que los ácidos grasos saturados son malos. Especialmente si son de cadena par y cortos. Esto quiere decir que son moléculas pequeñas y que en su composición cuentan con un número concreto (par) de carbonos. Estos ácidos se asocian al acúmulo de grasas en las arterias y diversos problemas cardiovasculares. El aceite de palma es rico en este tipo de ácidos grasos. Hay que decir que también es rico en palmitato. Esta sustancia es, precisamente, un ácido graso de cadena corta y par (con sólo dieciséis carbonos), además de saturado.

El consumo de ácido palmítico es fácil de evitar dado que siempre se encuentra especificado como ingrediente, además, la mayoría de los que forma parte, no son alimentos saludables de los que se recomienda un consumo habitual.